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domingo, 21 de febrero de 2021
domingo, 29 de abril de 2018
SOY LA MAMÀ DE MI MEJOR AMIGO - 04
SOY LA MAMÀ DE MI MEJOR AMIGO
CAPITULO 04 - EL PRIMER ORGASMO COMO MUJER
No te acuerdas porque Edgar ahora es una mujer de 37 años, ve entonces al CAPITULO ANTERIOR (03)
Después de despedirse de su madre, o quien antiguamente era su
madre, Edgar vio como la mujer se alejaba aún muy
triste sabiendo que había perdido a su hijo para siempre, decidió no decirle
nada, ni siquiera junto el valor necesario, por otra parte sabía que sería difícil
de creer, pero ahora era Priscila, y le estaba gustando bastante ser mujer, así
que decidió interponer su felicidad aun sabiendo lo que ocasionaría en su
familia, con sentimiento de tristeza Edgar subió las escaleras y se encerró en
su nueva recamara, mientras observaba el techo pensaba en cómo solucionar de
alguna manera el pesar que le estaba haciendo pasar a sus familiares, incluso
vio a Max algo preocupado, pero ya estaba hecho, ahora no habría paso atrás, si
iba a ser Priscila no quería ser descubierto, Edgar pensó que debería de aprender
varias cosas sobre ser mujer, de ahora en adelante el rostro que vería cada mañana
al despertarse y pararse frente al espejo, no sería el de un chico con acné,
sino el de Priscila, una mujer y madre de su propio amigo, se levantó de la
cama y se dirigió hacia el pequeño tocador que Priscila tenia, empezó a imitar
algunos gestos que hacia ella, intento hablar con sus palabras tan peculiares, repetía
“Soy Priscila Fuentes, tengo 37 años” decirlo era demasiado extraño, su nuevo
nombre, su nueva edad, incluso oír salir de su boca esa voz tan femenina era
algo difícil de asimilar para el que hasta penas unas horas era un hombre, se levantó
y se paró frente al espejo de cuerpo completo de la habitación, empezó a
moverse para ver sus nuevos ángulos.
Le encantaba su nuevo cuerpo, con su mano izquierda
empezó a recorrer sus nuevas y anchas caderas, era genial para el sentir esas
curvas, tenía unas nalgas muy grandes, que Edgar no pasaba por alto, pues en
cualquier descuido de la mama de Max, aprovechaba para ver ese trasero que
ahora el tenia, se pegó una nalgada leve, no podía creer que todo ese volumen
fuera de él, se imaginó como se vería caminando por la calle con un pantalón
ajustado, le dieron ganas de verse desnuda, era muy excitante verse moviendo
esas caderas frente al espejo, siguió recorriendo su nuevo cuerpo mientras se movía
más sensualmente, aparentemente iba entrando en confianza con su nuevo aspecto,
su cintura era diminuta, lo inevitable llego y poso una de sus manos sobre las
tetas de Priscila, sin duda eran la parte de su nuevo cuerpo que más le
agradaba, apretó un poco su nuevo pecho, con un movimiento circular empezó a
olvidarse de los problemas que hace unos minutos pasaba, había encontrado un
punto en sus nuevos pezones que le producía mucho placer, aun no sabía cómo
tocarse, pues él nunca había tenido la oportunidad de tocar las tetas de una
mujer, pero ahora que tenía unas a su disposición empezaba a encontrar las
zonas más sensibles de su nueva anatomía, las pequeñas manos de Priscila no
alcanzaban a abarcar la totalidad del seno que ahora tenia Edgar, metió una mano por dentro
de su blusa y le parecio una sensación increíble,
era como tocar a Priscila donde él quería, incluso podía oler su propio
perfume, el olor a mujer que emanaba del chico, no aguantaba más, debía
despojarse de esa molesta ropa que limitaba su tacto, batallo algo para quitarse
la ropa tan ajustada, porque toda la ropa que usaba Priscila era demasiado
ajustada, muy pegada al cuerpo y limitaba los movimientos de Edgar, al fin se quedó
en ropa interior, era un festín visual ver a la mama de Max en ese conjunto
azul con algunas partes transparentes, nunca había visto ropa tan sexy.
Esta
vez antes de quitarse todo le puso seguro a la puerta para que el molesto de
Max no entrara de sorpresa, Edgar aun sabia cuanto duraba la poción o si volvería a su viejo y feo cuerpo, pero por si las
dudas tomo el celular de Priscila y empezó a tomarse fotos, mientras más tomaba más
poses femeninas hacía, lo que veían sus ojos no era real, pensaba el chico,
toda esa carne ahí, enfrente de él y a su disposición era demasiado bueno para
ser verdad, pero lo era, Edgar ahora era dueño de ese cuerpo tan voluptuoso,
incluso podía sentir las bragas de la mujer metiéndose entre su trasero, y sus
pezones rosando la tela, tiro el celular a la cama y al fin se quitó todo lo
que traía puesto.
De seguir en su cuerpo la reacción que tendría sería tan
fuerte que eyacularía solo con ver su nuevo reflejo, estaba viendo a Priscila totalmente
desnuda, ahí enfrente de él, sus pezones estaban notablemente duros, habían caído
un poco sus senos pero seguían viéndose espectaculares, bajando la mirada vio
su nueva vagina, totalmente libre de vello, lo que alegro a Edgar pues así
precisamente es como la había imaginado las incontables noches que se masturbaba
fantaseando con ver a Priscila desnuda, y ahora era real, abrió un poco las
piernas mientras estaba de pie, no había absolutamente nada, incluso se podía ver
a través de su entrepierna parte de su trasero, pues eran muy grande, coloco
sus dos manos sobre sus tetas, toco todo su esplendor, se había olvidado de las
fotos, pues estaba tan emocionado que quería seguir viendo sus nuevas curvas,
se dio vuelta mientras seguía viendo el espejo, desde atrás su cuerpo era
mucho más interesante, pues sus curvas parecían
embrujarle, unas piernas bien torneadas continuaban por las caderotas que
Priscila tenia, pero después una pequeña cintura encogía otra vez su cuerpo,
para luego culminar con su larga cabellera rubia, lacia y con el olor tan característico
de Priscila, se inclinó para ver mejor su cuerpo, su trasero parecía adquirir
mayor volumen mediante este movimiento, y su nueva vagina le hacía ver que su cuerpo
era totalmente distinto, pero esto vino acompañado de una excitación cada vez más
fuerte, sin darse cuenta su entrepierna se estaba humedeciendo, esto no lo podía
controlar, cuando llevo su mano para tocar por primera vez su vagina, sus
dedos notaron que un líquido viscoso se impregnaba en ellos, Edgar olio por
primera vez su nuevo olor de mujer, se dio cuenta que estaba ya demasiado
mojada, incluso empezaba a resbalar por sus muslos, el deseo que tenia de tocar
los puntos eróticos de su nuevo sexo lo llevo a tirarse en la cama, abrió las
piernas y empezó tocando superficialmente, pero con eso fue suficiente para hacerle
notar lo intenso que era cada toque, incluso el mínimo roce le producía un
placer inexplicable, no era como cuando tomaba su pene y se masturbaba, esto
era más intenso y placentero, pues la piel de esa parte era extremadamente
sensible y suave, finalmente decidió meter uno de sus dedos en su nueva vagina,
mientras se veía en el espejo acostado en la cama, sus uñas largas y su inexperiencia
le hicieron sentir un pequeño dolor pues se apresuró demasiado, pero lo volvió a
intentar, esa zona ya estaba empapada en los líquidos que ahora Edgar producía,
tanto que habían legado a la cama, mientras metía un dedo el placer que ya sentía
se incrementó al menos al triple, era un nuevo mundo de sensaciones, con la
otra mano empezó a acariciar sus senos, incluso a pellizcar levemente sus
pezones, no se daba cuenta que antes que lo pensara estaba emitiendo fuertes
gemidos que no hacían más que excitarle más, no los podia controlar, era parte
de su nuevo cuerpo, en la sala Max logro oír esos ruidos, fue muy incómodo para
él y raro, pues sospechaba que su madre al ser soltera se masturbaba, pero no fue hasta
ese día que escucho esos gemidos de placer, intento no pensar ni imaginar a su
madre masturbándose, pues le era muy extraño, pero no podía negar lo que
escuchaba, mientras en el cuarto de Priscila, Edgar no alcanzaba a tocar todas
sus nuevas partes erógenas, tocaba su cintura, sus caderas, sus senos, incluso
se colocaba el cabello de Priscila en la cara y lo olía, pues le encantaba esa
fragancia, ya tenía todo su dedo adentro, al tacto sintió su vagina muy
caliente y húmeda por dentro, no podía describir
lo que tocaba pero sin duda era demasiado excitante, seguía con el movimiento de
vaivén con su dedo, sus senos se movían demasiado, ya no era suficiente uno, así
que metió dos dedos, lo que duplico su placer, ninguna de sus masturbaciones
como hombre se comparaban a esa sensación, era como venirse constantemente sin
parar, encontró un punto en su entrepierna que lo volvió loco, los gemidos
aumentaron, estaba empezando a sudar, el colchón ya estaba empapado, sus
pezones no podían estar más duros, finalmente llego al orgasmo femenino, su
primer orgasmo femenino, esa sensación jamás la olvidara, fue como flotar, estímulos
eléctricos viajaban por todo su cuerpo, incluso apretaba los dedos de su pies
de placer y cerraba las piernas con fuerza, sus rodillas parecían demasiado frágiles,
y un gemido sonoro retumbo en la casa, Edgar estaba fuera de sí, con los ojos
casi volteados y las manos en sus tetas, cerro las piernas y sintió un descanso
brutal.
No se había dado cuenta de los líquidos expulsados durante su exploración,
pero había empapado la cama de Priscila, su vagina aun sentía pequeñas
corrientes de placer, sin duda el mayor placer que Edgar había experimentado,
estaba tan cansado que apenas se pudo parar, sus piernas estaban débiles,
limpio con sus bragas su entrepierna totalmente empapada, era raro para el
pasar la mano por ahí y no sentir nada, había sudado demasiado, y en conjunto
con sus fluidos vaginales hacían que sus hormonas fomentaran más el placer, se dirigió
al baño, aun recuperándose de su éxtasis, abrió la puerta y lo mismo hizo con la llave, sintió
el agua correr por todo su cuerpo, estaba en total relajación, no sabía lo
intenso que podía llegar a ser el orgasmo femenino, pero ahora no podia esperar a por más,
tenía ese cuerpo a su merced para estimularlo como quisiera, pero por lo mientras
tomo el baño, uso el shampoo de tan rico
olor de Priscila, mientras el chico masajeaba sus nalgas enjabonadas, empezó a
frotarlas contra el vidrio de la ducha, por alguna razón se sentía muy bien hacer
eso, impulsivamente en movimientos circulares, lavo bien su vagina y salió del
baño, aun con la toalla como si fuera un hombre dejando al descubierto sus
pechos.
Todo esto era una experiencia gloriosa, abrió varios cajones pero fue un conjunto
rojo y de encaje el que llamo su atención, recordaba una vez en la que la madre
de Max se agacho, logro ver un poco de su ropa interior que sobresalía en sus
caderas, por lo que quiso saber cómo se sentía usar esa ropa tan sexy que anteriormente
había visto en la vieja Priscila, se la puso y le encanto, se amoldaba muy bien
a su cuerpo, alguna vez tuvo la curiosidad de saber que se sentía usar encaje,
por lo que tomo unas bragas de su hermana, pero no le gusto esa sensación de
tener su pene atrapado en esa ropa, no podía lucir ese conjunto, esa fue la única
vez que Edgar uso ropa de mujer, pero ahora que tenía el cuerpo de Priscila era
muy diferente, ya no tenía su estorboso pene, una vagina le sustituía, ahora si
se sentía bien usando esas bragas, sin nada interponiéndose, estaba bastante
feliz, era una mujer muy sexi, siguió tomándose fotos, se disponía a tomar una
foto estrujándose los pechos cuando una notificación emergió:
Nuevo Mensaje de Patty:
¿Hola Prisci, no me has contestado los mensajes en todo el
día, estás bien, amiga?
El chico no sabía qué hacer, no conocía a esa mujer, por lo
que respondió lo primero que se le vino a la cabeza, claro fingiendo ser
Priscila
EDGAR: “sí, estoy bien solo estaba ocupada”
PATTY: ¿bueno luego me cuentas eh, entonces iras al gym
mañana?
¿El gym? Se dijo a si mismo Edgar, él nunca había ido a uno,
incluso como hombre tenía una panza muy notoria, pero ahora comprendía porque Priscila tenía
ese cuerpazo, al principio pensó “que flojera” pero recordó que debía adaptarse
a su nueva vida, ademas si quería mantener ese cuerpo así debía de hacerlo
EDGAR: si, si mañana te veo ahí, amiga
Aparentemente Patty no se dio cuenta que Priscila actuaba
raro, pero si le preocupaba su falta de interés, se despidió mientras Edgar
buscaba ropa deportiva en los cajones de Priscila.
EDGAR: bueno no puede ser tan malo, además si soy Priscila también
tengo su fuerza, coordinación y poder hacer todo lo que ella hace, no debe ser
tan difícil, lo bueno es que las mujeres tienen rutinas de entrenamiento más
leves, a ver a ver, eso, aquí esta, uy jaja como se me vera esto puesto, puede
ser interesante eso de ir al gimnasio, incluso poder ver a otras mujeres sin sr
tachado de pervertido
La idea empezaba a excitar a Edgar, pero él no era el único,
pues había olvidado por completo a Max mientras probaba su nueva vagina, pues los
gemidos de su madre aún seguían rondando
la cabeza de Max, él se resistía a caer en esos pensamiento, pero era
inevitable que estaba en una edad de cambios hormonales, y esos ruidos que
salieron de la habitación donde Edgar se masturbo, habían causado en Max algo
extraño, imaginaba a su propia madre masturbarse, aunque él no quería, era como
algo que no podía controlar, las hormonas estaban haciendo efecto en el también.
CONTINUARA…
Como siempre, si teneis alguna sugerencia o propuesta para el rumbo de la historia, dejadla en los comentarios.
sábado, 3 de marzo de 2018
SOY LA MAMÀ DE MI MEJOR AMIGO - 03
SOY LA MAMÀ DE MI MEJOR AMIGO
CAPITULO 03 - ENCRUCIJADA
A veces no nos ponemos a pensar en las repercusiones que traera en otras personas el hecho de cambiar de cuerpo o poseer a alguien, para Edgar esto se manifiesta en este capitulo nuevo.
Por cierto si no recuerdas que paso te pongo aqui el CAPITULO ANTERIOR
mientras conducia EDGAR no podia dejar de sentir sus ahora enormes senos rebotar con cada irregularidad que su auto encontraba en el camino, sin embargo sus nuevos pechos le fascinaban tanto que podia soportar eso
Edgar subió al auto de la
antes madre de Max, de camino a casa y mientras conducía Edgar se sentía un
poco humillado por la anterior escena, no podía creer que lo que en secreto le confeso
a su mejor amigo le haya dicho a Priscila, seguramente ella se había reído de él,
incluso hayan reído juntos mientras le contaba, para Edgar fue un golpe bajo,
pues el confiaba plenamente en Max, pero ahora las cosas habían cambiado, Edgar
tomo como traición lo que su amigo hizo, estaba muy enojado…pero ahora él tenía
un nuevo poder que podría contribuir a su venganza, pues ahora que estaba en el
cuerpo de Priscila, no solo había adquirido nuevos atributos, sino que ahora también
tenía el poder de autoridad sobre su amigo Max, que ahora era su hijo, Edgar
esbozo mientras recodaba eso una sonrisa diabólica, cuando por fin llegaron a
su nueva casa el chico bajo y se disponía a olvidar lo sucedido hasta que Edgar
replico:
MAX: bueno ma estaré en mi
cuarto, no me molestes.
EDGAR: ¿A dónde crees que vas?
MAX: mamá, ya te lo había dicho,
hoy hay un torneo muy importante en línea, iba a entrar con Edgar por que él es
muy bueno, pero no me contesta ningún mensaje
EDGAR: ¿no se te olvida algo?
MAX: ah sí ¿podríamos pedir
pizza al rato?
EDGAR: no, hablaba de nuestra conversación
en McDonald’s…
MAX: ay mamá, es en serio,
esto es muy importante
EDGAR: nada es más importante
que ayudar a tu madre, apresúrate y nada de videojuegos el resto de la semana
MAX: ¿Qué? ¿Te has vuelto
loca?
EDGAR: ahora por eso que
dijiste, dos semanas, vamos deja eso y prepárate para ayudarme con los
quehaceres
MAX: ay mamá, por favor déjame
solo hoy y mañana te ayudo
EDGAR: ¡NO! Date prisa o serán
tres semanas jovencito
MAX: (en voz baja) carajo debe
ser la menopausia
Ambos chicos entraron a casa,
por dentro Edgar estaba más que feliz, después de esa humillación que incluso
algunos vecinos escucharon, Max aprendería a no volver a burlarse de él, pero
solo era el principio, al entrar Edgar le dio una lista a su nuevo hijo de las
tareas que debía realizar, incluso aumento más la humillación haciendo que se
pusiera un mandil o delantal, convenciéndolo de que así no se mojaría su ropa, aunque
enojado Max acepto, no quería llevarle más la contraria a su nueva mamá, pues
antes lo castigaba con no ver TV, o quitarle parte de su mesada, pero ahora Edgar
en el cuerpo de su madre sabia dónde y cómo castigarlo, quitándole lo que más
le gustaba, los videojuegos, Max empezó limpiando el baño, mientras Edgar subía
al cuarto de Priscila.
EDGAR: jaja quizá esto de ser
madre no es tan malo, al menos puedo hacer que Max haga cosas cuando se lo
ordeno, jaja está completamente bajo mi dominio, curioso, así que así se
debe de sentir mi madre cuando me ordenaba cosas.
Sintió una gran necesidad de
seguir admirando su cuerpo, se puso algo mas cómodo, una blusa y una falda
bastantes femeninas, Priscila era una
mujer increíble a sus 37 años, se podría decir que era una mujer madura,
pero tenía el mejor cuerpo al menos de las mujeres que conocía Edgar, tuvo a su
hijo Max a los 18 años, por lo que aún era muy joven, pues la madre de Edgar ya
tenía 45 años, era bien sabido que era la envidia de las demás mujeres del vecindario,
en especial por su gran físico, que mantenía a base de dietas y ejercicios, además
de eso el padre de Max se había separado de ella, así que la mujer no tenía que trabajar para
mantener a su hijo, pues su ex esposo era un reconocido abogado que ganaba muy
bien, así que la nueva vida de Edgar era demasiado fácil, salvo por
pequeños trabajos que le surgían a
Priscila como promocionar marcas en sus redes sociales, en las cual era muy
popular por las fotos que solía subir, ahora que Edgar tenía su cuerpo, se podría
olvidar de estudiar y de tener que depender de sus padres para comprarse algo,
encima de eso tenía el cuerpo de la
mujer de sus sueños a su merced, podría tocar lo que quisiera cuando
quisiera, sin duda aquella inversión de todos sus ahorros para obtener la poción,
ahora le había traído muchos beneficios, además de eso ahora era el centro de atención
de muchas personas, algo que antes no tenía, pues no era mentira que nunca fue
atractivo para las mujeres, muchas lo despreciaban por su físico, sin embargo
precisamente ahora era su nuevo físico el factor que hacía que muchas personas
tanto hombres como mujeres fijaran su mirada en la nueva Priscila, se
encontraba acomodando su brasier cuando Max lo interrumpió
MAX: ya acabé con el baño ma, ¿ya
puedo descansar?
EDGAR: no, claro que no eso
apenas es una de las tareas que debes hacer
MAX: pero solo será un momento
mientras juego un poco mi Xbox
EDGAR: entonces ¿dejaras que
tu madre enferma haga todo eso mientras tu juegas?
MAX: no, no quise decir eso,
pero está bien seguiré con las tareas, solo quería ver como seguías
EDGAR: pues aún me siento mal,
continua por hoy.
Max siguió con sus deberes,
ahora lavando los trastes acumulados del día anterior, se le hizo muy raro un
vaso que tenía un poco de café en él, sobre todo porque al lavarlo noto algunos
polvos bastante raros, pero no le dio más importancia, quien diría que ese
mismo vaso había sido el culpable de que ahora su mejor amigo se hallara en el
cuerpo de su mamá, cuando termino, ya bastante cansado se dirigió a su cuarto a
descansar un rato, sin embargo algo en la sala llamo su atención, la TV estaba
encendida y cuando fue a ver se sorprendió mucho al ver a su madre jugando su
consola y más sorprendido aun estuvo cuando observo como su madre hacia jugadas
a un muy alto nivel y goles asombrosos en un reconocido juego de futbol, ni
siquiera reconocía que la que realizaba tales logros fuera su madre, una
señora, pero ahí no acababa el asunto, sino que además de eso la forma en la se
movía y las tácticas que utilizaba solo las había visto en su antiguo amigo
Edgar, mientras se acercaba Edgar estaba con las piernas abiertas a pesar de que traía
falda, y una pose desenfadada se
encontraba inmerso en el videojuego.
EDGAR: ah, estas uñas como
estorban para tomar el control, creo que las cortare, aunque se le ven lindas a
Priscila
MAX: ¿ammm…mamá?
EDGAR: (de inmediato soltó el
control y volteo a ver a Max) ah Hola hijo que no estabas lavando los trastes
MAX: si, ya terminé, oye que
raro nunca te habían gustado los videojuegos y ahora de repente parece que eres
una experta…
EDGAR: jaja si verdad…(nervioso)
solo quería ver si esto me ayudaba a relajarme un poco, jaja y creo que le he
entendido bien
MAX: yo diría que bastante
bien
EDGAR: si pues…lo que pasa es
que cuando venía Edgar a la casa veía como ustedes jugaban y pues creo que me
he acordado de unas cosas, jaja
MAX: bueno…solo que me parece
muy extraño
EDGAR: si…de hecho ya me aburrió,
no sé cómo a ustedes se pasan horas jugando esto, …ahora iré a mi cuarto a
seguir descansando
MAX: aja…
EDGAR: ¡y no se me olvida que
aun te falta arreglar tu cuarto eh!
MAX: claro… (últimamente mi
madre está muy rara ¿será algo de la edad?)
EDGAR: (subiendo las escaleras)
uff eso estuvo cerca, aunque Max es tan iluso que no se imagina lo que en
verdad pasa, esa es mi ventaja, pero si, debo tener más cuidado
Edgar subió al cuarto de
Priscila, puso seguro para que Max no lo interrumpiera, y con toda la tarde
libre abrió todos los cajones de ropa de Priscila de par en par, estaba
dispuesto a probarse varias prendas de Priscila, pues sería como verla
modelando para él, pero cuando se había quitado los tacones y se había bajado
el cierre de su falda alguien toco a la puerta, dejo que Max abriera, así si
era alguien verían a Max usando ese ridículo mandil, pero después de un tiempo
nada paso, así que decidió bajar a ver quién tocaba.
Cuando bajaba por las
escaleras vio parada en la puerta a su madre, si, era ella, no podía creerlo,
en toda esta parafernalia de ser mujer, al chico se le había olvidado que su
familia pudiera estar preocupada por su paradero, pues prácticamente había desaparecido,
el rostro de su madre denotaba una mezcla de preocupación y tristeza, de
inmediato fue a la puerta.
MAX: ma, es lo que te decía ayer,
Edgar no volvió aquí, y ahora su familia no lo encuentra
SOFIA: (Madre de Edgar) Señora
Priscila, le decía a su hijo que mi Edgar no volvió ayer a casa, ya preguntamos
en todos los sitios donde iba regularmente, solo nos queda aquí, estamos muy
preocupados ya ve como esta de insegura esta ciudad
MAX: ya le dije todo mamá, que
nosotros no vimos a Edgar después de las 11 ¿verdad?
Miles de pensamientos y
sentimientos de culpa pasaron por la mente de Edgar, sabía que lo que había hecho
fue muy egoísta pero no podía decirle la verdad a su mamá, no ahora al menos,
con tristeza al ver a su madre preocupada, no se pudo contener y aun sabiendo
que tenía el cuerpo de una mujer, abrazo a su madre como si siguiera siendo su
hijo.
Continuara…
Estimados lectores es aqui donde les pido su opinion, ¿que deberia hacer Edgar?
¿contarle la verdad a todos?
¿seguir fingiendo ser Priscila aunque sus padres deban afrontar su perdida?
¿deberia inventar algo como que habia escapado de la casa con una nota falsa?
¿otra propuesta?
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